La Herencia

 

 

 

Cuando empezamos la búsqueda de todos los Perugorría del mundo, algunos comenzaron a sospechar. ¿Por qué nos están buscando? ¿Se trata de alguna herencia perdida, millones de dólares o euros escondidos en una oscura cuenta suiza, o tierras valiosísimas que están sin dueño, estancias en el Río de la Plata, o castillos y palacios vacíos en Europa, esperando habitantes que nunca llegan?

 

A casi 4 años de comenzar con esta tarea, podemos finalmente decirles la verdad. Sí, hay una herencia.

 

Es una herencia de paciente sufrimiento, de tantos Perugorría que vivieron trabajando la tierra, ganando honestamente el pan con el sudor de su frente.

 

Es una herencia de hermosas tradiciones, tradiciones que no comprendemos, pero que practicamos porque como Perugorría, así las recibimos.

 

Es una herencia de esperanzas, que llevó a nuestros antepasados Perugorría a cruzar los mares en busca de un mejor futuro, y que nos continúa alimentando aún en nuestros días, cuando seguimos buscando, yendo de Uruguay a España, de Cuba a Estados Unidos, de Argentina al Canadá y a tantos otros lugares.

 

Es una herencia tierna, que ha hecho a muchos llorar, pensando en que finalmente alguien se acordó de los Perugorría… y saber finalmente de dónde venimos, algo que nos puede ayudar a saber hacia dónde vamos.

 

Antes de que se nos pongan los ojos demasiado llorosos, terminemos con una anécdota risueña. Dagoberto y Elizabeth Perugorría de Pinar del Río, haciendo la búsqueda en Cuba, se encontraron con algunos Perugorrías desconfiados. “¿Por qué tanto empeño en buscar Perugorrías? No será que este hombre [hablando de Ricardo Perugorría] quiere adueñarse de una herencia?” La respuesta de Elizabeth es de antología:  “¿A ti te parece que si este hombre quisiera adueñarse de una herencia estaría tratando de encontrar cuanto más Perugorría puede, y que entonces le quede menos dinero a él?”

 

La herencia la hemos encontrado. Tal vez otros tengan tiempo para los millones de dólares o euros, para las tierras, estancias, castillos y palacios La verdadera herencia s lo que compartimos y continuaremos  compartiendo en estas páginas.


Volver