Los Perugorría

El origen del apellido Perugorría

 

  Antes de que se comenzaran a llevar los registros eclesiásticos, la mayoría de la gente tenía sólo un nombre, como Pedro o Isabel. Con el aumento de la población, se hizo necesario distinguir entre personas que tenían el mismo nombre (¿Cómo diferenciar los 167 hombres del pueblo que se llamaban Juan?) En el desarrollo de los apellidos en España, y también en el país vasco, se puede notar una cuádruple influencia:

  ·        Apellidos derivados de nombres (patronímicos): basados en el nombre del padre, como sería Juan Pérez (el hijo de Pedro), María Alvarez, la hija de Alvaro; Esteban Sáchez, el hijo de Sancho; Felipe Fernández, el hijo de Fernando.

·        Apellidos derivados de ocupaciones: Herrera (de un herrero), Molinero (alguien que trabajaba en el molino),

·        Apellidos derivados de lugares: Antonio de la Costa (alguien que vivía en la costa del río o del mar), Javier Ríos (alguien que vivía cerca del río) Felipe del Monte (que vivía en el bosque, o en la montaña)

·        Apellidos apelativos o derivados de apodos: Moreno (alguien que era de piel oscura); Calvo (alguien a quien le faltaba el pelo), Rubio (alguien de tez y cabellos claros),  Es el caso de Perugorría.

El Centro de Investigación Histórica afirma:

"El apellido vasco Perugorría es de origen apelativo. La mayoría de los apellidos apelativos proceden de un apodo o sobrenombre dado a su portador inicial, basado en el aspecto físico o en alguna característica de la personalidad. Otros apellidos apelativos derivan de alguna prenda de ropa, o del color favorito de una persona. El apellido Perugorría se basa en los vocablos vascos "Peru" que significa Pedro y "gorri" que quiere decir "rojo, de cabellos rubios" con el sufijo "a". Por lo tanto, podemos decir que el fundador de este linaje fue una persona llamada Pedro a quien se le conocía por sus cabellos rubios o rojizos".

  O tal vez, añadimos nosotros, este buen señor Pedro tenía sólo una camisa que era de color rojo…

  El uso de los apellidos se fue extendiendo en forma paulatina. Primero fueron usados por la nobleza y por los terratenientes adinerados. Después por los comerciantes y los habitantes de las ciudades, y finalmente la población en las zonas rurales. El proceso tomó varios siglos, y en España el sistema ya estaba establecido alrededor de los años 1100. Es imposible determinar cuándo un apellido empezó a usarse. Al principio, el apellido se aplicaba a una persona, y no a toda la familia. Hacia fines del siglo XIII, muchas familias decidieron continuar usando el apellido sin cambiarlo de generación a generación.

El Concilio de Trento y los registros eclesiásticos

Empezando en 1517 con Martín Lutero en Alemania, un gran movimiento se había extendido por toda Europa, criticando los abusos en la Iglesia Católica. A este movimiento se le llamó la Reforma Protestante. Uno de sus requerimientos  era llamar a un Concilio general que reformara la iglesia. El Concilio de Trento se reunió entre 1545 a 1563, para establecer la respuesta de la Iglesia Católica. Ese proceso se llamó “La Contrarreforma”.  El Concilio definió dogmas y prácticas (como el celibato del clero) que formaron la Iglesia Católica por 4 siglos, hasta el Concilio Vaticano Segundo.

 El Concilio de Trento en 1563 hizo obligatorio que se mantuvieran registros parroquiales con listas de la administración de los sacramentos (como bautismo y matrimonio), mencionando nombres de niños, padres, y padrinos. Hay pocos registros parroquiales en Europa antes de esa fecha. En el caso de los Perugorría, está el registro del nacimiento de Juan de Perugorriarena en Lesaka en 1579, 16 años después del mandato del Concilio de Trento. O el casamiento de Catalina de Perugorri en 1599.

Por esa razón, aunque el apellido Perugorría pudo haber existido desde el 1200, no podemos esperar encontrar registros escritos antes del decreto del Concilio de Trento. Pero en una de esas, quién sabe…

 

Cómo se escribe el apellido

Los Perugorría modernos escribimos el apellido así, pero todos los que usamos el apellido conocemos de las variantes chistosas, y cómo invariablemente tenemos que repetir el apellido (a mí me han llamado Perez Gorria, Perigurría, Pedro Gorría, Perudiarrea, Puragorrita, etc). Por supuesto que en los siglos pasados cuando muchos no podían leer o escribir ni deletrear su apellido las cosas no serían mejor que ahora. Así es que he encontrado antepasados con las siguientes versiones del apellido: Perugorri, Perugorria, Perugoria, Perrugorria, Perrugoria. En las listas que siguen, hay personas que tienen esas variaciones.

 

El escritor argentino Wenceslao Domínguez habla de una carta enviada desde Buenos Aires a Genaro Perugorría en 1814, pero escrita a nombre de "Pedro Gorría". ¡Un perfecto ejemplo de lo que acabo de decir! Hemos encontrado en los archivos eclesiásticos del país vasco una gran cantidad de personas apellidadas Pedro Gorría, especialmente en los años 1600.  

En los libros de la parroquia San Agustín de La Unión, Montevideo, en 1854, fue asentado el casamiento de Martín "Pereugorrea". Todos sus hijos, sin embargo, fueron asentados como "Perugorría".  

Abel Perugorría ha planteado una pregunta interesante; ¿Cuándo el apellido se empieza a escribir con acento ortográfico en la "I"? Abel nos recuerda que en el idioma vasco no existen los acentos. Por otro lado, hay que recordar que los registros eclesiásticos en España estaban primero en latín y después en español, incluso en las provincias vascas, lo que es la explicación para la castellanización (y acentuación) del apellido.

Variaciones en nombres de pila

Cuando empezamos este trabajo, supimos  de una fe de bautismo extendida a nombre del fundador de los Perugorría de Bragado, como Juan Agustín. Miembros de la familia dijeron que no podía ser, ya que el acta de defunción, la inscripción en la tumba, y las actas de nacimiento de los hijos dicen solamente "Agustín". ¿Son Juan Agustín y Agustín la misma persona? Con toda seguridad, porque la edad que Agustín tenía en el acta de nacimiento de sus hijos coincide perfectamente con la fe de bautismo de Juan Agustín, y aparentemente el patriarca bragadense prefirió usar el segundo nombre.  Hemos encontrado casos similares en las diferentes ramas de la familia. La madre de Agustín, es María Salomé Arbelo en el acta de matrimonio, y Salomé Arbelo en el acta de defunción. 

Genaro Perugorría, el héroe correntino, aparece como José Genaro Perugorría en La Gazeta de Buenos Ayres de 1812.

 Los Perugorrías de La Plata recuerdan que el hermano del fundador de la familia se llamaba Bautista. En la lista de nacimientos de Bera dice Juan Bautista.

En el caso del patriarca de los Perugorría de Cuba, en su acta de casamiento y en las actas de nacimiento de sus hijos figura solamente como Manuel. Sin embargo, el asiento original de su bautismo en el libro de la iglesia de Bera, dice Manuel Francisco.

  Una guía  genealógica publicada por la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días, dice que en siglos pasados (y aún en la actualidad en algunos países de América Latina) se les daban a los niños varios nombres en el bautismo. Uno de esos nombres podía ser el del santo del día (Genaro Perugorría, por ejemplo, nació o fue bautizado el 19 de septiembre, día de San Genaro, como José Genaro). En otros casos, se le daba al niño los nombres de sus padrinos (en el caso del fundador de la rama de los Perugorría de Morón, Sebastián María, sus padrinos eran Sebastián y María).

  Y si el primer nombre era Juan, José o María (y a veces varios niños en la misma familia recibían el mismo nombre) se usaba el segundo para diferenciar.

 Y muchos evadían el nombre por  miedo al ridículo. El vicepresidente de la Argentina de 1946 a 1951 se hacía llamar J.Hortensio Quijano. Por algo no quería usar su primer nombre. La J. ¡era por Jazmín! 

 Al hacer nuestra investigación sobre los Perugorría, usaremos los nombres como han sido consignados en los registros eclesiásticos, aun sabiendo que años después la persona puede haber decidido usar uno solo de sus nombres, el primero o el segundo.

 

Doble apellido

En la Argentina se desarrolló un interesante fenómeno con familias que deseaban demostrar su abolengo: el uso de dos apellidos. Era común años atrás definir a una persona como “de doble apellido” con énfasis en la ll como yyyyyyy, para denotar alguien que se daba ínfulas aristocráticas. Tenemos así Paz Anchorena, Menéndez Behety, Aberg Cobo, Peralta Ramos… Pero en España y el resto de América Latina, el doble apellido se ha usado para mejor identificación de las personas. Eso ha sido utilísimo para diferenciar Perugorrías en las listas parroquiales de España.

En la historia de los Perugorría y en nuestra investigación sobre las diversas ramas de la familia, hemos decidido usar los dos apellidos de una persona como fue la intención original. De esa manera, cuando se vea Perugorría Bracco o Perugorría Anderete o Perugorría Endara, no hay ninguna pretensión aristocrática, sino sólo la intención de ayudar con la identificación de las personas. De paso, recuerdo la definición dada por Arturo Jauretche en El Medio Pelo en la Sociedad Argentina, hablando de los comienzos campesinos de muchas familias argentinas de “doble apeyido”: aristocracia con olor a bosta. ¡Epa! los Perugorrías de doble apellido no somos aristócratas!

¿Somos nobles los Perugorría?

Desde hace mucho tiempo, ha sido un buen negocio hacer genealogías de ciertas personas que tienen dinero para pagarlas. Y claro, la genealogía que usted compra está llena de palacios, castillos y batallas. Y usted, ya que pagó, prefiere creer esa versión ambigua. Pero la Internet ha echado a perder muchas de esas ilusiones. Cualquier hijo de vecino con una computadora puede encontrar ahora la verdad.

Tomemos, por ejemplo, el caso de una mujer argentina, quien sin ningún fundamento para probarlo, me dijo: “¡Los Perugorría estamos emparentados con los reyes de España!”, o algunos Perugorría cubanos que prefieren creer sus orígenes nobles. Claro, olvidan que hay documentos ahora que prueban que el patriarca Manuel era carpintero, y que su padre, como atestigua la copia del asiento de la iglesia que mostramos en otra página, era labriego.

Es cierto que a fuerza de duro trabajo, privaciones y ahorros, algunos Perugorría han hecho dinero. Pero no hay hasta ahora pruebas de que haya habido Perugorría “nobles” al estilo de aquellos que pasaban sus días en fiestas y holgazaneando a expensas de pobres aldeanos y campesinos.

Sí lo que sabemos es que todos los Perugorría del país vasco eran nobles o hidalgos. Simplemente, porque eran vascos, y todos los vascos se consideraban nobles. El pueblo vasco, en función de su origen ancestral y de su antigua soberanía, disfrutó en muchos casos de una hidalguía universal (nobleza general) reconocida en diversos reinos. Y es que el país vasco-navarro concentraba la mayor densidad de nobles de toda Europa, nobles a los que les era suficiente probar sus orígenes vascos (origen de una casa o caserío vasco) para demostrar su nobleza. "los vascos son todos, y desde siempre, nobles". Este concepto había llevado a las autoridades locales a declarar hidalgos a todos sus habitantes, en Guipuzcoa desde 1468 y en Vizcaya desde 1526. Concepto interesante, porque además, los hidalgos o nobles no pagaban impuestos...

Haciendo clic en Alma vasca se accede a un estupendo ensayo escrito hace 102 años por el gran escritor Miguel de Unamuno donde en lenguaje de altura poética define a los vascos con palabras que también nos identifican a los Perugorría...

 

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