A los que duermen eternamente en Euskadi y
a los que forman parte de este suelo sudamericano,
con el orgullo de ser Emma Perugorría
Noble estirpe de valientes
en los Pirineos nacida,
diste nombre a tu aldea,
altiva, jamás vencida.
Sin escudos ni blasones,
sólo ideas y valentía
emigraste a estas tierras
en busca de un nuevo día.
Se abrió el sol rioplatense,
sus márgenes habitaste;
dejando atrás una historia
abriste surcos, sembraste.
Argentina y el Uruguay
obtener tu cosecha trataron;
se mezcló tu sangre vasca
y muchos hijos nacieron.
Pionera de mil caminos
con rosas y con espinas,
defensora de ideales
de justicia encendida.
Tus descendientes te honran
con humildad, pero firmes,
nadie logró doblegarlos
ramas duras, invencibles.
Sin escudos ni blasones,
sólo ideas y valentía;
yo te rindo mi homenaje,
boina roja, Perugorría.
Emma Perugorría, una de las pocas que quedan en la ciudad argentina de Bragado,
es biznieta de Martín Perugorría (1809-1891), llegado al Uruguay en 1840-1850